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domingo, 28 de octubre de 2012

UNO DE RECUERDOS



Un relato que emana nostalgia, que en este tiempo otoñal se cuela por las rendijas de los sentimientos, despacito, como las hojas que alfombran el parque, sin hacer ni un ruido, pero cubriéndolo todo con su presencia.

PARA QUE NUNCA SE ACABE EL OTOÑO

Quiero escribir una carta al recuerdo, antes de que se me olvide.
 Recordar es ahora lo único que me queda, porque recordar es vivir un poco otra vez, traer al presente todo lo que se puede, aunque solo sea al presente de la mente.
  Si dentro de poco ya no podré tampoco acordarme de nada, no me importará lo que sea de mí, un cuerpo sin mente no es más de lo que puede ser un banco del parque o un mueble en una casa, o como dicen, muy bien dicho, un vegetal, al que tan solo hay que echarle un poco de agua para que se mantenga.
  No, yo no quiero ser un vegetal, yo no quiero ser la abuela que ya no se entera de nada y que traen de casa en casa como un equipaje que, en realidad, nadie quiere tener consigo.
  Yo tengo mi propio equipaje. ¿O es que los sentimientos no son nada? ¿O es que lo que yo he vivido no tiene ya sentido alguno?
  Para mí, lo tiene todo, es mi vida, y me empeño cada día en no olvidarla. Tal vez este ejercicio de memoria me ayude a retrasar la inevitable llegada del olvido.
   Tan sabia como es la Naturaleza, algunas cosas no ha sabido hacerlas muy bien. No entiendo por qué al llegar a esta edad, ahora que llevo ochenta años intentando ganarme el derecho de vivir tranquila, tengo que asistir como un espectador a mi propio deterioro mental.
  No me gusta, y no es justo.
  No quiero ver cómo se me olvidan las cosas, me niego a que dentro de unos meses no sepa abrocharme los botones, no estoy dispuesta a tener delante a mis hijos y no  reconocerles.
 ¿Por qué tengo que admitir que me olvide de lo más importante que tengo? : Mi vida,
 esta vida en la que a veces un día puede hacerse eterno y en la que tantos años parece que se hayan pasado en un segundo.

miércoles, 23 de junio de 2010

LA VIDA MISMA

   Este blog se llama "como la vida misma", y hoy es de verdad eso, la vida misma, la que llega, la que nos sigue dejando con la boca abierta de emoción, de alegría, de ternura ante ese milagro que no por conocido deja de ser maravilloso.
    Mi sobrino Aarón ha llegado el día 21, con el verano recién estrenado, con la mirada azul, con el pelito rubio y con todo un camino por delante para llenarlo de ilusiones y alegrías. 
¿No es precioso?
Yo sé que lo mío no tiene cura, que por años que pasen, por niños que vea, por veces que les coja en brazos y me quede con ganas de abrazarles muy fuerte... nunca se me pasará la emoción que me provocan, la ternura que me inspiran y la admiración que siento ante la perfección de esos nueve meses en los que se va fraguando la nueva personita que todos esperamos.
   Bienvenido a la vida, tesoro.

  Curiosamente, hace más o menos nueve meses, cuando mi hermano y mi cuñada nos comunicaron que estaban esperando un bebé, yo recibí un correo en mi ordenador en el que me decían: "¿Me regalas un cuento?"
Provenía de la Asociación Vasca para la divulgación de la Fibromialgia. Y ahí dio comienzo un "proyecto loco" en el que estoy orgullosísima de haber participado, porque he formado parte de un  grupo de escritoras, ilustradoras, narradoras, actrices, deportistas, cantantes y sobre todo, gente solidaria, que ha logrado crear  un libro en el que se reúnen seis cuentos y un cómic para tratar de que la fibromialgia tenga voz, que abandone el silencio, y que, sin victimismos de ningún tipo, llegue a donde tiene que llegar: al corazón de las personas.
"Los cuentos de Mingabe" se presenta mañana, día 24, en Madrid, en la librería Panta Rhei, a las 19 horas y estaremos allí todos los que podamos para apoyar lo que ha dejado de ser un proyecto para ser una realidad que ve la luz después de esos nueve meses de espera.
   A mí me parce una casualidad preciosa que este libro y mi sobrinito hayan tardado el mismo tiempo en gestarse (con diferentes resultados, por supuesto), que sus comienzos fuesen a la vez y su llegada al mundo haya ido de la mano.
   Estoy segura de que eso significa que los dos tienen por delante un camino de éxito, y yo estoy orgullosa de tener alguna relación con ambas creaciones, porque al fin y al cabo, tanto la vida como la escritura, no son otra cosa que crear.

sábado, 6 de febrero de 2010

LOS LIBROS

Los libros, a veces, nos ayudan a olvidar los problemas, a evadirnos por un ratito de todo lo que nos acecha a lo largo del día. No puedo imaginarme nada mejor que una butaca cómoda ( si es mecedora, mejor todavía), una mantita, un café ( también vale un cola-cao) y un buen libro entre las manos, mientras los niños juegan y fuera cae una nevada de impresión.
A la niña de esta historia, también le ayudaron los libros a olvidar otras cosas mucho más feas en las que ella no quería pensar. (Fue una pequeña colaboración para la revista de la editorial Everest).
Espero que os guste. (Las fotos, como siempre, caseras, pero todo lo que les falta de profesionalidad, lo llevan en ilusión).

LA NIÑA MARÍA




La niña María
leía y leía
metida en su cama
de noche y de día


Historias preciosas
de hadas bondadosas
o libros de miedo
con brujas odiosas.







María se cree
todo cuanto lee
al abrir un libro
olvida quién es.








Se siente princesa
creé estar presa,
puede ser un duende
o una muñeca.




Las páginas vuelan
cual si aviones fueran,
haciendo a la niña
olvidar sus penas.









No ve batas blancas
ni pálidas caras,
vive las historias
que sus libros guardan






Fórmulas sagradas
y estrellas doradas
son las medicinas
de cada mañana.




Príncipes valientes,
guapos y sonrientes
son todos los médicos
que tocan su frente.







De un rey o un sultán
de un califa o un zar
es este palacio,
no es un hospital.








Libros de colores
con niños y flores
adornan sus días
calmando dolores





Y cuando María
viva ese gran día
que regrese a casa
cargada de vida






Seguirá riendo,
seguirá leyendo
otros libros nuevos
que irá conociendo.


















La niña María,
llenita de vida
leía ya en casa
de noche y de día.