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lunes, 14 de febrero de 2011

HOY: UNO ROMÁNTICO



Como se celebra hoy el día de San Valentín (Día de los Enamorados) nada mejor que un relato romántico con una canción suavecita.
Espero que os guste.

EL PIANO

El día que vi llegar aquel enorme piano a casa no podía imaginar la trascendencia que iba a tener en mi vida.



Mi marido se empeñó en regalármelo porque sabía que desde que era niña, había tenido la ilusión de saber tocarlo, pero cuando vi en el salón de casa aquel majestuoso instrumento, me impuso cierto respeto. Sin duda, el paso de los años hace que se vean las cosas con una perspectiva distinta y que hasta las ilusiones cambien, porque la verdad es que aquel empeño de mi infancia no despertaba en mí el mismo interés en la actualidad, pero le vi tan emocionado que no me atreví a negarme a tomar las clases que de inmediato me propuso.


Hizo venir a casa a uno de los mejores profesores del conservatorio, lo cual me puso en un aprieto aún mayor pues no había forma de escaparse de la enseñanza ni un solo día.


Lo que ocurrió después no lo hubiese imaginado nunca.


Juro que quise alejar aquella imagen de mi mente, lo intenté día tras día y sobre todo, noche tras noche, pero no fui capaz de desterrarla de allí, llegando a instalarse en mi cerebro como un “ocupa” al que no hay forma de echar de un territorio que no es el suyo.


Miraba sus dedos deslizarse por las teclas del piano: ágiles, seguros, firmes y delicados a la vez; acariciándolo, haciendo brotar un sonido que yo casi ni percibía porque mientras veía aquellas manos estaba inconscientemente imaginándolas deslizarse por mi cuerpo, recorriéndolo, haciéndolo vibrar con la misma suavidad con la que sonaban las teclas del piano.



Pronto supe que la música no era más que una disculpa para lo que se estaba fraguando allí.


lunes, 20 de diciembre de 2010

LA OTRA NAVIDAD


¿A dónde vas tú, mi niño?                                             

A buscar más Navidad,

que pone a la gente alegre,

y les trae felicidad.







    El niño va muy contento

en busca de luces y risas,

 de belenes de colores,

 de colgantes con bombillas














Y la madre se pregunta


al ver marchar al pequeño


si resulta conveniente


dejar que viva en un sueño
                                     

                                
                                                                  


¿Debería de contarle



 que también en Navidad


 la gente muere de hambre

  de pena y de soledad?









 

Mejor esperar un poco


sin que sepa la verdad,


que disfrute de ser niño


que el tiempo no vuelve atrás.






 
  Le enseñará mientras tanto


 a compartir y a pensar


 en niños no tan lejanos

 que no pueden disfrutar.










                                                                  Escribirán un poema,

                                                                 cantarán una canción,
                                                                 
                                                            leerán algunos cuentos,

                                                                disfrutarán la emoción.







                                                                       
                                                              
 El tiempo será el encargado


 de mostrar la realidad,

 de que el niño se haga un hombre


 y vea la otra Navidad.