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lunes, 20 de diciembre de 2010

LA OTRA NAVIDAD


¿A dónde vas tú, mi niño?                                             

A buscar más Navidad,

que pone a la gente alegre,

y les trae felicidad.







    El niño va muy contento

en busca de luces y risas,

 de belenes de colores,

 de colgantes con bombillas














Y la madre se pregunta


al ver marchar al pequeño


si resulta conveniente


dejar que viva en un sueño
                                     

                                
                                                                  


¿Debería de contarle



 que también en Navidad


 la gente muere de hambre

  de pena y de soledad?









 

Mejor esperar un poco


sin que sepa la verdad,


que disfrute de ser niño


que el tiempo no vuelve atrás.






 
  Le enseñará mientras tanto


 a compartir y a pensar


 en niños no tan lejanos

 que no pueden disfrutar.










                                                                  Escribirán un poema,

                                                                 cantarán una canción,
                                                                 
                                                            leerán algunos cuentos,

                                                                disfrutarán la emoción.







                                                                       
                                                              
 El tiempo será el encargado


 de mostrar la realidad,

 de que el niño se haga un hombre


 y vea la otra Navidad.




lunes, 13 de diciembre de 2010

EL PENÚLTIMO BESO

  
 ¡Menudo día! Sin parar ni un momento. Cae en la cama a plomo, no le quedan fuerzas para más, pero no se puede dormir sin hablar con ella,
un amigo suyo dice que el cable del teléfono es como el cordón umbilical que  sigue uniendo a las mujeres con sus madres. Aunque la mayoría de los teléfonos ya no tienen cables el cordón invisible sigue permaneciendo.
   Marca a oscuras los números en el teclado, ha acertado sin verlos, lo sabe porque suena la musiquita esa que tiene cada tecla y la reconoce sin dudar.
   -¿Qué tal, mamá?
   -¡Hola, cariño! ¡Qué voz tienes! Se te nota cansada.
  Nadie en casa la nota nunca cansada, aunque la vean, aunque la tengan al lado, nadie se da cuenta, pero su madre, con tres palabras que ha pronunciado, lo sabe.
   -Bueno, ya sabes, mucho ajetreo. ¿Qué tal estás? ¿Se te pasó ya el dolor de cabeza?
   -Sí, sí, ya estoy mejor, hoy no me duele nada, ni la cabeza, ni la espalda ni nada, he tenido un día estupendo. ¿Vosotros estáis bien todos?
   -Todos bien, el niño tiene un poco de catarro, pero no es nada. ¿Terminaste ya de poner el árbol y el nacimiento?
   -Pues...sí, sí, ya casi lo tengo, a ver si les gusta a los niños.
   -Yo también lo puse hoy, no sé para qué si luego no le hacen ni caso, pero bueno.
   -Que sí, hija, que tienes que ponerlo, mientras haya niños en casa tiene que haberlo porque les gusta.
    -Bueno, mamá, voy a ver si duermo un poco. Que descanses bien, mañana hablamos.
      -Hasta mañana, cariño, hasta mañana.