Fiel a mi sensibilización con el tema de la violencia de género , hoy cuelgo un pequeño relato para que no se nos olvide que sigue ahí presente, que sigue habiendo mucho silencio en torno a cada caso y mucho sufrimiento detrás de cada una de las víctimas.
Como siempre digo cuando escribo sobre estos temas, espero que no os guste nada, que lo único que agrade sea la forma en la que está escrito, porque el maltrato, se coja por donde se coja, nunca da lugar a una historia bonita.
CUMPLEAÑOS INFELIZ
Lucía disfrutaba de su fiesta de cumpleaños, mientras jugaba con su primo, al que no veía con demasiada frecuencia porque tía Sonia siempre estaba malita.
Ángel jugaba con las nuevas muñecas de su prima: Barbie y su inseparable compañero Kent.
-¡No hagas eso, me vas a romper la Barbie Fantasía!-dijo la niña sin entender lo que su primo estaba haciendo.
-Pero es que hay que hacerlo así. ¿O es que no lo sabes? ¡Hay que hacerlo así!.
Lucía le miró sorprendida. Ángel tomaba a Kent en su mano y escenificaba una serie de golpes que este le propinaba a la reluciente muñeca.
-¡Mamá! ¡Que Ángel me está rompiendo la Barbie!
-¡No la voy a romper! Luego, cuando esté en el hospital, Kent le lleva flores. Y así todo el rato.
-Pero es que así no se juega…
-¡Sí que se juega! ¡¡Te digo que sí que se juega!! ¡Papá! ¡Díselo a Lucía que no tiene ni idea! ¿A que cuando tú pegas a mamá luego le llevas flores al hospital y ya está? ¿A que es así?
La vela con el número seis que esperaba en medio de la tarta, se fue quedando como tía Sonia, apagada, consumida…